domingo, 16 de octubre de 2016

El famoso pacto secreto de Pedro Sánchez

Uno de los motivos esgrimidos por lo bajini para defenestrar al secretario general del PSOE, es que este había hecho gestiones secretas, para presentar un pacto con PODEMOS y “los independentistas que quieren romper España”. Cuando estuvieran a punto de disolverse las cámaras, Sánchez lo presentaría como la única solución de gobernabilidad, teniendo que ceder todos y hacerle presidente del gobierno.


Esto como diría un castizo, es una gilipollez como una catedral.


Vamos a suponer que efectivamente, Sánchez hubiera conseguido tejer en secreto un pacto que sumara los escaños del PSOE, PODEMOS, CDC y ERC (173). Con estos, superaría la suma del PP, CIUDADANOS y CCA (170). Contando con la abstención de PNV y EH BILDU, claro; pero no vamos a liarlo más. El PSOE tendría que gobernar en coalición con PODEMOS para que este le votara; por supuesto CIUDADANOS votaría en contra, pues es anti-PODEMOS. Para que los partidos catalanes votaran al PSOE, este tendría que darles algo gordo sobre su autonomía, quizá el famoso referéndum. Porque si aceptaran una sencilla comisión de sobre la relación Cataluña-España, quedarían de tontos para arriba ante sus votantes (¿alguien piensa que hoy en día, eso es garantía de algo?).

Sigamos suponiendo: Llega Pedro Sánchez al límite de tiempo, y presenta el acuerdo ante el congreso federal de PSOE; ¿De veras nos quieren hacer creer que los barones aceptarían un pacto, que ha desbordado los límites que ellos mismo impusieron? Por supuesto que no, no seamos ridículos: se lo tumbarían al instante. Ni permitirían que lo votara la militancia, por haber traspasado las “líneas rojas”.




Por todo ello, el esgrimir este supuesto pacto como una de las razones de peso para quitar de en medio a Sánchez es otra falacia. Las teorías conspiratorias retorcidas siempre son fáciles de vender, pero no son reales. La realidad simple y dura, es que los barones socialistas mantuvieron a Sánchez en su puesto, pensando que él se llevaría la hostia política de gestionar la abstención del PSOE para que Rajoy gobernara, pudiendo ellos quedar inmaculados ante sus votantes. Pero se equivocaron y al final tuvieron que destituirlo, poniendo una gestora para que lo haga en su lugar. Solo el tiempo dirá como ha quedado el caladero de votos del partido, tras todo este sainete.

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