sábado, 22 de diciembre de 2018

El 155 ¿con que objetivo?


Desde incluso antes que el PSOE si hiciera con el gobierno, CIUDADANOS, PP y varios medios de comunicación, claman cada semana por volver a aplicar el artículo 155 de la constitución en Cataluña. Piden que se ejecute de inmediato, controlando mas cosas que la vez anterior y de forma indefinida.  Exigen intervenir los Mossos, TV3, la educación, y prácticamente todo lo que se pueda en Cataluña.


Mi pregunta es ¿Cuál es el objetivo concreto de volver a usar el 155? Lo de restaurar el orden constitucional es una frase bien sonante, pero muy vaga.


¿Mantenerlo hasta restaurar la legalidad? Podrían promulgar algunas leyes, cambiar a algunos empleados de TV3, e incluso sacar nuevos manuales educativos. Claro que en cuanto se levantara el 155, y volvieran los independentistas al poder, ellos harían lo mismo.

¿Quizá quieren que este activo hasta que en unas elecciones pierdan la suma de partidos independentistas? Sería algo complicado: el victimismo vende muy bien, y el relato de un pueblo dominado por tiranos, a quienes no les vale ningún resultado más que el que quieren ellos, sería un imán de votos no solo entre los independentistas convencidos, sino entre muchos otros ciudadanos que no tolerarían tal imposición.

¿Pretender mantenerlo hasta que el porcentaje de independentistas baje hasta una cantidad exigua? Teniendo en cuenta el tiempo que el independentismo ha estado labrando su relato, contando con todos los medios de la Generalitat,  más el sentimiento de agravio por estar intervenida Cataluña, eso podría durar toda una generación.


Antes de usarlo por primera vez, el artículo 155 de la constitución tenían un aura de respeto reverencial, y los partidos miedo a usarlo. Ahora se ha banalizado hasta que parece poder usarse todas las semanas, como si fuera una aspirina.  Deberían los políticos volver a tenerle respeto, y cuando quieran usarlo, decir exactamente que quieren hacer con él; pues como se ha demostrado no es nignun bálsamo de fierabrás, capaz de hacer desaparecer las ganas de independencia de los catalanes.

martes, 4 de diciembre de 2018

Los demócratas son los nuestros


En las elecciones andaluzas, el partido Vox ha dado la campanada consiguiendo entrar con 12 escaños en el parlamento.  Algo sin duda sorprendente, dado que no tenían ninguno, y por no tener, no tenían ni programa autonómico. Solamente uno para unas elecciones generales. Pero entre un poco los partidos rivales, otro poco los medios de comunicación, y mucho por gente cabreada, han dado el campanazo. Les han votado 400.000 personas (redondeando).


Menos de 24 horas después, han salido a manifestarse en varias ciudades andaluzas miles de personas contra Vox, acusándoles de fascistas y llamando a la lucha contra ellos.


Esto es un error grave. A día de hoy, Vox es un partido completamente legal. Tan legal como el PSOE, PP, CIUDADANOS, PNV,  ERC, PDCAT, y demás del arco parlamentario. Puede gustar más o menos su ideario, al igual que el de los otros, pero cumple todos los requisitos para participar en unas elecciones (aunque no se me escapa la ironía, de que VOX propugna ilegalizar a alguno de estos partidos). Demonizarlo lo único que hace es darle más visibilidad, y hacer que sus votantes se enroquen en el. Además de colocarlo en un papel de víctima, un partido pequeño luchando contra un montón de ataques, que lo hace más atractivo.


Puedes no estar de acuerdo con su ideario (personalmente, no me gustan la gran mayoría de sus propuestas). Pero no por ello puedes pretender colocarle el cartel de anticristo, o pretender que no existe  como Susana Diaz (sigh). Es tan legítimo como  cualquiera. Y anda que no se han hartado los partidos “centrales” de hacer acuerdos con los partidos nacionalistas cuando les convenía. Si no te gusta, no les votes en las elecciones que vienen, o penaliza con tu voto a quien pacte con ellos. Pero no puedes pretender imponer tus preferencias al resto de españoles. Eso no es democracia.


domingo, 18 de noviembre de 2018

Relatos de hospital 10: Desperdiciando recursos de la sanidad


Mi padre lleva más de 3 años con una sonda urinaria. Además en el último año, por alguna razón que los médicos son incapaces de descubrir, se le revientan los globos que sujetan la sonda en la vejiga. Así que ya soy experto en todas las cosas que pueden suceder en estos casos.

Hace unos días, se le volvió a reventar el globito alrededor de las 13:00. Fuimos a nuestro ambulatorio y como de costumbre, nos mandaron a la sala de urgencias de enfermería. La enfermera que estaba allí, no me daba buena espina (no sabía dónde estaban las cosas). Al meter la sonda, hizo un primer intento, la saco, echo mas lubricante y la volvió a meter; cuando inflo el globo, le dolió a mi padre; dejo mucha sonda fuera del pene y una vez “puesta”, no salía (como suele ser habitual) nada de orina.
La pregunte si estaba segura de que estaba bien puesta, asegurando ella que sí. Aun temiéndome que no, volvimos a casa. Durante las horas posteriores, expulso orina con algo de sangre, pero sobre las 17:00, la sonda se lleno de sangre y se obstruyo.

Como he mencionado arriba, ya hemos pasado por virtualmente todas las situaciones posibles con las sondas. Esto ya ha pasado, siendo resuelto por los del 061 en nuestra misma casa, con gran facilidad: un lavado de la sonda con suero, desinflamos el globo, la volvemos a colocar, sale pis normal y asunto arreglado.

Siendo un asunto sencillo, volvimos al ambulatorio para que lo hicieran. Nos derivan a las urgencias de enfermería. Al pasar a la sala, explico a la enfermera lo que sucede; pero al verlo, la enfermera (que no parecía novata), se arredro y nos mando al médico, para que lo examinara. Subimos al médico, pasamos por la puerta y sin mirarlo siquiera, nos hace un volante para que vayamos a urgencias del hospital. Pese a decir que esto ya le había pasado, arreglándolo sus compañeros con facilidad, sigue empeñado en derivarnos. Así pues vamos al hospital.
Al llegar allí cuento lo sucedido en el mostrador de admisión. Al poco nos ve una doctora para valorarlo. Relato los hechos, haciendo hincapié en que esto ya le ha pasado antes, siendo resuelto rápidamente y sin dificultad. Nos mandan a la sala de espera; tras casi 1 hora en la sala, tengo que ir a reclamar a las enfermeras que actúen, dado que la acumulación de orina ya le estaba doliendo. Finalmente le meten en 1 box y le atienden, haciéndole exactamente lo mismo que antaño.  Después de esto, aun nos toca esperar más de hora y media, para un simple informe. Entre unas cosas y otras, salimos de allí a las 22:00 aproximadamente.

Así pues, se perdió un día en arreglar algo que haciéndose mal desde el principio, pudo solucionarse en menos de 10 minutos. Pero por incompetencia, por miedo o por no querer complicarse la vida, acabo  derivando en un montón de horas nuestras pérdidas, y recursos sanitarios desperdiciados (tiempo de enfermeras, box de hospital ocupado, tiempo de médicos). Luego dicen que la sanidad está saturada. Ejemplos como este, no ayudan precisamente a aligerarlas.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Reflexiones sobre el presente y el futuro


Mi padre tiene Parkinson desde hace más de 12 años. Eso le ha terminado afectando de varias formas: problemas de movilidad, visuales, digestivos, cognitivos, al lenguaje…. Añádele que esta sondado para la orina, y tiene una hernia inguinal. Así cada vez necesita más atención y cuidados. Desde colocarle un calzoncillo ortopédico para la hernia, pasando por ponerle todos los días un enema para que haga de vientre, o según días, darle de comer. En los buenos días, hay que darle la medicación (tiene 7 tomas al día, 8 si contamos el suplemento en forma de batido) y sacarle a la calle con su andador, pues solo no sale desde años. E intentar que haga algún ejercicio mental, para hacerle ejercitar el cerebro.

La atención diaria que requiere, mas las imprescindibles tareas domesticas, supone una gran cantidad de tiempo y dedicación. Durante mi último trabajo, contrate una mujer voluntariosa, que cubrió muy justitas las tareas. Evidentemente, lo ideal sería contratar a una persona con conocimientos y experiencia en geriatría, además de en sus patologías. Desgraciadamente, ese tipo de cuidados cuestan una cantidad de dinero, que difícilmente podría cubrir con el sueldo que ganara. En los últimos meses de mi trabajo, debido a una reducción de jornada, ya me costaba más el sueldo de la cuidadora de mi padre que lo que ganaba. Sin duda parte de ello es culpa mía: al cabo de los años, no he aprendido lo necesario para optar a un trabajo especializado. Por ello a los que puedo optar, no tienen unos sueldos muy elevados.

Yo he tenido que aprender a cuidarle tanto de los profesionales que le cuidan (médicos, fisioterapeuta, psicóloga), como por el típico método de ensayo y error. Le cuido con cariño lo mejor que pudo, sabiendo ya los pequeños trucos para hacerle las cosas más fáciles (forma de ponerle el calzoncillo en la cama), o las pequeñas cosas de las que hay que preocuparse (obstrucciones de sonda o intestinales por ejemplo) y de que no (heridas sangrientas en el pene, periodos de “ausencia”, etc.).  Un cumulo de cosas, que a una persona sin experiencia en estas lides, cuesta aprender. Más si no estás ahí para enseñarla.


Todo esto, me lleva a darle vueltas al hecho de si realmente debería seguir buscando empleo, o dedicarme completamente al cuidado de mi padre. Es imposible saber cuántos años podrá estar en casa bajo mis cuidados. Cuando no ya no pudiera cuidarlo en buenas condiciones, una residencia seria solo la última opción (y habría que ver si podríamos pagarla). Actualmente tengo más de 40 años; si paso varios años fuera del mercado laboral, difícilmente podría volver a él. A día de hoy no tenemos problemas económicos: solo con la pensión de mi padre, podemos pagar los gastos mensuales. Aparte tenemos algún ingreso extra.

Dedicándome a él, cuando por ley de vida mi padre fallezca, no tendría ingresos de trabajo. Aun así, hace unos años estando en el paro y mirando al futuro, cuando todavía los precios de los inmuebles no se habían recuperado, compramos un piso para ponerlo en alquiler. También tenemos 1 plaza de garaje alquilada (comprada cuando mi padre conducía). Tendría el alquiler del piso, el de la plaza de garaje y dado que vivimos en un piso de 2 habitaciones, podría alquilar 1. Sin hipotecas pendientes, con todo ello pienso que podría vivir dignamente.

Lo digamos “normal”, es intentar estar trabajando hasta la edad de jubilación, para tener una decente pensión de jubilación. No intentarlo, es un planteamiento que se me hace extraño y dificultoso. Sin embargo, conozco a gente que lo ha hecho, y le ha ido bien. Además especular sobre las pensiones futuras, es inútil. Así pues estoy dividido entre lo “normal” y lo poco habitual.  Mi padre es mi único familiar directo, y su bienestar es lo que más me preocupa en esta vida. Cuidarle es algo que no me importa. Acepto este presente con gusto. Pero ¿Qué futuro escoger?