lunes, 24 de septiembre de 2018

Reflexiones sobre el presente y el futuro


Mi padre tiene Parkinson desde hace más de 12 años. Eso le ha terminado afectando de varias formas: problemas de movilidad, visuales, digestivos, cognitivos, al lenguaje…. Añádele que esta sondado para la orina, y tiene una hernia inguinal. Así cada vez necesita más atención y cuidados. Desde colocarle un calzoncillo ortopédico para la hernia, pasando por ponerle todos los días un enema para que haga de vientre, o según días, darle de comer. En los buenos días, hay que darle la medicación (tiene 7 tomas al día, 8 si contamos el suplemento en forma de batido) y sacarle a la calle con su andador, pues solo no sale desde años. E intentar que haga algún ejercicio mental, para hacerle ejercitar el cerebro.

La atención diaria que requiere, mas las imprescindibles tareas domesticas, supone una gran cantidad de tiempo y dedicación. Durante mi último trabajo, contrate una mujer voluntariosa, que cubrió muy justitas las tareas. Evidentemente, lo ideal sería contratar a una persona con conocimientos y experiencia en geriatría, además de en sus patologías. Desgraciadamente, ese tipo de cuidados cuestan una cantidad de dinero, que difícilmente podría cubrir con el sueldo que ganara. En los últimos meses de mi trabajo, debido a una reducción de jornada, ya me costaba más el sueldo de la cuidadora de mi padre que lo que ganaba. Sin duda parte de ello es culpa mía: al cabo de los años, no he aprendido lo necesario para optar a un trabajo especializado. Por ello a los que puedo optar, no tienen unos sueldos muy elevados.

Yo he tenido que aprender a cuidarle tanto de los profesionales que le cuidan (médicos, fisioterapeuta, psicóloga), como por el típico método de ensayo y error. Le cuido con cariño lo mejor que pudo, sabiendo ya los pequeños trucos para hacerle las cosas más fáciles (forma de ponerle el calzoncillo en la cama), o las pequeñas cosas de las que hay que preocuparse (obstrucciones de sonda o intestinales por ejemplo) y de que no (heridas sangrientas en el pene, periodos de “ausencia”, etc.).  Un cumulo de cosas, que a una persona sin experiencia en estas lides, cuesta aprender. Más si no estás ahí para enseñarla.


Todo esto, me lleva a darle vueltas al hecho de si realmente debería seguir buscando empleo, o dedicarme completamente al cuidado de mi padre. Es imposible saber cuántos años podrá estar en casa bajo mis cuidados. Cuando no ya no pudiera cuidarlo en buenas condiciones, una residencia seria solo la última opción (y habría que ver si podríamos pagarla). Actualmente tengo más de 40 años; si paso varios años fuera del mercado laboral, difícilmente podría volver a él. A día de hoy no tenemos problemas económicos: solo con la pensión de mi padre, podemos pagar los gastos mensuales. Aparte tenemos algún ingreso extra.

Dedicándome a él, cuando por ley de vida mi padre fallezca, no tendría ingresos de trabajo. Aun así, hace unos años estando en el paro y mirando al futuro, cuando todavía los precios de los inmuebles no se habían recuperado, compramos un piso para ponerlo en alquiler. También tenemos 1 plaza de garaje alquilada (comprada cuando mi padre conducía). Tendría el alquiler del piso, el de la plaza de garaje y dado que vivimos en un piso de 2 habitaciones, podría alquilar 1. Sin hipotecas pendientes, con todo ello pienso que podría vivir dignamente.

Lo digamos “normal”, es intentar estar trabajando hasta la edad de jubilación, para tener una decente pensión de jubilación. No intentarlo, es un planteamiento que se me hace extraño y dificultoso. Sin embargo, conozco a gente que lo ha hecho, y le ha ido bien. Además especular sobre las pensiones futuras, es inútil. Así pues estoy dividido entre lo “normal” y lo poco habitual.  Mi padre es mi único familiar directo, y su bienestar es lo que más me preocupa en esta vida. Cuidarle es algo que no me importa. Acepto este presente con gusto. Pero ¿Qué futuro escoger?


1 comentario:

Ernesto Makimura dijo...

Difícil decisión my friend. Al final sólo tu puedes tomarla.
Los demás podemos aconsejar , pero sólo tu conoces tu situación mejor que nadie. Mucho ánimo y cuenta con mi apoyo en lo que decidas.